mercredi 30 septembre 2015

Interview pour Divinity | Entrevista para Divinity


Macarena es dos. Hacia fuera es extrovertida y alegre, casi saltarina, sobre todo cuando hace el gesto, tan García, de sonreír amplio con los ojos. Pero tiene también un hacia dentro muy marcado, un resorte que usa al (no) hablar de su intimidad: "es que prefiero que se me conozca por mi trabajo", zanja. Y añade que tiene "un cable enganchadísimo a tierra" gracias a su familia y a sus amigas, muy útil tras el Goya y la Concha de Plata, pero tampoco ahí menciona a su chico, su otro pilar, el músico Leiva.

En ese lado más suyo también queda el significado de sus dos nuevos tatuajes. Uno en el interior de la muñeca izquierda y el otro en el lateral de su costilla. Hablamos con ella en la presentación de B&B, la serie de Telecinco (miércoles) que acaba de estrenar la segunda temporada con éxito de audiencia, donde comparte planos con Andrés Velencoso, Belén Rueda, Fran Perea o Dani Rovira.

Tienes un papel en la serie que es muy tú... 
(Risas) Puede que sea el personaje que he hecho que más se acerca a mí. Nos parecemos, sí. Hago de la hija de Belén Rueda. Yo también soy una chica muy feliz de poder hacer lo que le apasiona, rodeada de gente más mayor, de actores en mi caso, a los que admira profundamente. Y que se siente como una auténtica aprendiz de todo todavía.

¿Conservas la inocencia del principio? 
Absolutamente. Siento que todavía tengo todo por aprender y por demostrar. Y que estoy empezando. Y, como mi personaje, también tengo una relación muy estrecha y muy bonita con mi madre y con mi padre: haría lo que fuera por ellos.


Siempre dices que con Belén Rueda, tu madre en la pantalla, tienes una conexión muy especial… 
Es que de verdad hay una cosa de conexión máxima. La quiero mucho, nos hemos contado muchas cosas íntimas y tenemos mucho que ver. Había escenas complicadas que se nos ponían cuesta arriba, pero luego nos mirábamos y todo iba bien: la emoción salía sola. Belén es una de esas personas con las que conectas y ya está. Somos casi como madre e hija de verdad.

¿Cómo ha llevado tu familia el cambio de tres años para acá en tu carrera? 
Es cierto que en los últimos tres años se me ha reconocido más, pero llevo siete años haciendo cosas, para ellos no ha sido tan de repente. Quizá el cambio más brusco fue al principio, al ser elegida para mi primer musical después de estudiar psicología. Pero en mi casa y con mis amigas se lleva de un modo muy natural. Por eso yo creo que tengo un cable enganchadísimo a tierra: porque ellos lo viven del mismo modo que yo vivo sus éxitos o sus momentos más duros. Tengo un grupo de amigas que una es médico, otra profesora… gente muy normal que lucha por su pasión. Por hacer en la vida lo que les gusta, como yo misma.

¿Cómo recibieron el Goya y la Concha de Plata?
¡Emocionadísimos! No tenía ni idea de que yo podía llevarme la Concha. Estaba comiendo con mis abuelos y mi padre, ya de vuelta de presentar 'Blancanieves' en San Sebastián y me llamaron y me dijeron que me sentase, que tenían una buena noticia. Lloré como un bebé y fue muy bonito porque me acompañaron mis padres, mis amigas... Me sentí muy arropada. Muy especial.

No has mencionado a tu chico, al que dedicaste el Goya. ¿Te gusta dividir entre la parte laboral y la personal? 
Bueno, fue al que era mi chico entonces [el músico Enrique Berenguer]. Sí, me gusta llevar así mi intimidad. Si se me tiene que conocer, que sea por mi trabajo.

¿Eres muy tajante con esas cosas, no? 
Bastante. Lo prefiero.


¿Qué es lo mejor y lo peor de este mundo? 
Lo mejor, trabajar en algo que me apasiona. Es un regalo y una suerte y cruzo los dedos porque siga sucediendo. Y conocer gente nueva muy a menudo, gente muy interesante. Y viajar, como en 'Palmeras en la nieve', que estreno ahora, en la que estuvimos perdidos en una aldea de Colombia varias semanas. Cosas que igual no haría de otra manera. Un lujo. Lo peor es la incertidumbre de no saber qué va a pasar contigo. Ese susto. La sensación de evaluación continua, que da mucha inseguridad y miedo. Pero, a la vez, eso es lo que nos engancha y nos gusta.

¿Los chutes emocionales? 
La sensación de reto. Me da miedo y es un poco de lastre, pero eso me mantiene emocionada y con la sensación de que la vida me va a sorprender siempre y no voy a caer en la rutina.

¿Siempre has pensado que esto iba a ser lo tuyo? 
Ya no puedo pensar en dedicarme a otra cosa, es lo que más me gusta del mundo, pero nunca lo pensé. Empecé a estudiar psicología y surgió un casting para un musical y todo salió de ahí. Ahora, cada día soy más consciente de que esto es lo mío.


¿Cuál es el siguiente salto que te apetece? 
Algo difícil. Ayer vi una entrevista de Penélope Cruz, que me apasiona, e Iñaki Gabilondo, y ella decía que pensaba que podía hablar por todos los actores (y sí, por mí sí) al pedir cosas diferentes, difíciles, que nos dén envidilla y nos hagan pensar que no vamos a poder. Eso. Algo que sea muy diferente a mí. Yo lo estoy deseando.

Veo que tienes un tatuaje nueve en la muñeca y una frase. ¿Qué pone? 
(Risas) Es una frase personal.

Pues ten cuidado, se ve bastante… 
Ya, este vestido es muy abierto (risas) y en realidad no lo escondo. Pero prefiero no decirlo, si no te importa. De repente me ha dado mucha vergüenza.


Traduction à venir....

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